La leyenda de Guayota

Guayota, el maligno, vivía dentro del Echeyde (nombre guanche del Teide) y, desde allí, por la boca del volcán creían los guanches que se accedía al mismísimo infierno, al mismo tiempo que Guayota, lanzaba lava y cenizas periódicamente para recordar su presencia.

Así, cuenta la leyenda que hace ya mucho tiempo Magec, el dios del Sol, brillaba tranquilo en lo alto del cielo, dando luz, calor y tranquilidad a la isla y sus habitantes cuando, de repente, el aire, turbio y espeso, y las nubes arremolinadas hicieron presagiar que algo malo iba a suceder, los animales andaban inquietos, Los perros aullaban, los pájaros volaban en bandadas de un lado a otro como tratando de encontrar cobijo, hasta el mar andaba revuelto. Era Guayota que había salido del interior de las entrañas de Echeyde.

Guayota, el Maligno, apareció y capturó a Magec, y lo hizo prisionero ocultándolo en el interior de Echeyde. Tras esto, los atemorizados guanches acudieron a Achamán, el dios de los cielos, y le pidieron que se apiadara de ellos y que les ayudara a vencer el mal de Guayota. Finalmente, Achamán accedió a las súplicas de los guanches y comenzó una lucha encarnizada contra Guayota y la oscuridad que impuso, durante esta lucha bajaban ríos de lava y nubes de humo por las laderas de Echeyde. La victoria se acercaba.

Finalmente, Achamán se impuso sobre Guayota, liberando así a Magec y delvolviendo éste la luz al mundo al tiempo que Achamán castigó a Guayota con el encierro en el Echeyde, sellando la entrada al aderno. Así, recuperaron los guanches la normalidad en sus vidas y quedaron eternamente agradecidos a Achamán.

¿Estás listo para su regreso?